KEITH HARING   ·   obras  ·   textos


Los marineros que estaban pescando cerca de las orillas de la Toscana oyeron una voz gritando desde las colinas, los árboles y el cielo: “¡El gran Dios Pan ha muerto!” Pan, Dios del Pánico: la súbita conciencia de que todo está vivo y es importante. La fecha era 25 de Diciembre del año 1 DC. Pero Pan vive en el reino de la imaginación, en la escritura, en la pintura y en la música. Mira los girasoles de Van Gogh retorciéndose con una portentosa vida; escucha las Flautas de Pan en Joujouka. Ahora Pan está neutralizado, enmarcado en los museos, sepultado en los libros, relegado al folklore. Pero el arte se está saliendo de sus marcos hacia el graffiti del Metro. ¿Se detendrá ahí?. Escucha una afirmación apocalíptica: “Nada es verdadero. Todo está permitido.” Hassan i Sabbah. No para ser interpretado como una invitación hacia todas las formas de comportamiento desenfrenado y violento; eso sería un episodio menor que correría su curso. Todo está permitido porque nada es verdadero. Todo es creencia, ilusión, sueño... ARTE. Cuando el arte abandona el marco y la palabra escrita deja la página -no meramente lo físico del marco y de la página, sino los marcos y las páginas de las categorías asignadas- se produce una interrupción fundamental de la realidad misma: la realización literal del arte. Esta es una dirección distinta a la de Duchamp, Klein y Manzoni de apropiarse de todo cuanto está a nuestra vista firmándolo o poniéndolo en un pedestal. En vez de apropiarlo enmarcándolo o firmándolo, elimina los marcos y los pedestales, sí, incluso las firmas. Todo artista convencido intenta lo imposible. El éxito escribirá APOCALIPSIS en el cielo. El artista aspira al milagro. El pintor desea que sus pinturas se salgan del lienzo con una vida separada, movimiento fuera de la pintura, y basta una rasgadura en la tela para que el pandemonium la atraviese.





Como exposición inaugural de C5 colección se ha seleccionado la obra de KEITH HARING (Pensilvania, 1958- Nueva York, 1990), artista que comienza su actividad artística dibujando graffitis (pictografías) con tizas blancas sobre paneles de pizarra negros en las estaciones del metro de Nueva York y acaba siendo considerado uno de los artistas más destacados de la cultura pop de los años ochenta; de hecho, el reconocimiento del arte del graffiti en los años ochenta y noventa ha sido, en buena medida, gracias a su aportación que puede calificarse como de “acción conceptual” o de “arte público”.

“El arte es para todo el mundo. Pensar que el público no aprecia el arte porque no lo entiende y continuar haciendo un arte que no se entiende y que por eso mismo acaba resultando ajeno significa que es únicamente el artista quien no entiende o no aprecia el arte y el único que disfruta con ese presunto “conocimiento del arte”, que es una solemne tontería”. Diarios, p. 55

Lector de las teorías de Humberto Eco, Haring cree en la semiología y la relación de la palabra con la imagen, construyendo poco a poco un vocabulario en el que combina personajes de Disney y Star Trecks con otros inventados por él como el Atomic Baby, el Dogman, corazones, nujers embarazadas y siluetas sencillas que construyen un código visual internacionalmente reconocido en el que confronta símbolos sexuales y políticos.

“En la pintura, las palabras están presentes en forma de imágenes. Los cuadros pueden ser poemas si se leen como palabras en lugar de cómo imágenes. Imágenes que representan palabras. El arte egipcio / los jeroglíficos / los pictogramas / el simbolismo. Las palabras como imágenes”. Diarios, p. 50.

Entre 1980 y 1989 su actitud provocadora y su pintura aparentemente simple, pero de fuerte capacidad expresiva, conquista la crítica mundial. Pinta con la misma pasión murales en Tokio, Atlanta, Melbourne que aceras, tazas o camisetas, inspirado en el concepto de “arte para todos” heredado de Andy Warhol (1) y sus características figuras, fácilmente reconocibles, se convirtieron en un icono de la cultura de masas finisecular. Este microcosmos de imágenes testimoniales reflejan las preocupaciones de una generación asfixiada por el conservadurismo y enfrentaba a la autoridad al ritmo de los Talking Heads, Blondie, Ramones, el rap, el punk... Su nombre figura en la Historia del Arte Contemporáneo como uno de los artistas más imaginativos de los años 80.

“Me interesan mucho las figuras usadas como símbolos lingüísticos. En algunos de los dibujos se podía apreciar cómo surgieron los símbolos a partir de unas formas iniciales, cómo se llegó al pictograma. “ Diarios, p. 82.

Esta exposición, realizada en colaboración con la Galería Gráfica La Caja Negra, presenta el trabajo realizado en el año 1988 por el artista Keith Haring y el escritor William Burroughs. La serie, denominada Apocalypse, está formada por diez serigrafías con collage de gran formato (100 x 100 cm) originales de Keith Haring en las que utiliza iconos de la cultura y el pensamiento universal que mantienen un diálogo con los textos -escritos expresamente para esta colaboración- de William Burroughs y que figuran serigrafiados sobre acetatos. Keith Haring y William Burroughs, dos artistas absolutamente contemporáneos, se plantean así una reflexión sobre el mundo actual y su futuro construyendo, en muchos casos, una visión anticipadora de los grandes conflictos y calamidades modernas; renovando, al mismo tiempo, un tema clásico con bellísimos antecedentes en el mundo de la estampa.

Textos: William Burroughs

Traducción: Diana Malpartida Niveiro

NOTAS
1.- “La vida y la obra de Andy Warhol han hecho posible mi propia obra, Andy sentó un precedente que ha permitido la existencia de mi arte” Haring, Keith. Diarios. Galaxia, Barcelona 2001, p. 161.




subir