LABIOS DE PENÉLOPE   ·   obras  ·   textos  ·  cv


Labios de Penélope, es una exposición de ocho artistas con nombre de mujer:

Yolanda Herranz, Anne Heyvaert, Ana de Matos, Marina Núñez, Marta Prieto, Sandra Ramos, Montse Rego, Ana Soler

La muestra propone ocho planteamientos distintos, que responden a otras tantas miradas sobre el mundo.

Ocho posicionamientos frente a lo social y desde lo personal.

Lo que se presenta, en Labios de Penélope, es un abanico, preciso, de opciones vitales que desde claves artísticas se pronuncian, sobre “lo otro”, asumiendo el compromiso que supone la creación.

Ocho artistas que desde el concepto, la emoción y la utopía enuncian espacios de reflexión que se enmarcan en diferentes problemáticas de lo humano.

Labios para besar,      Labios para pronunciar,       Labios para soñar,

Labios para traicionar,      Labios para decir,       Labios para imaginar,

Labios para amar,      Labios para definir,       Labios para insinuar,

Labios para gozar,       Labios para dialogar,       Labios para desear,

Labios para concebir,       Labios para consensuar,       Labios para evocar,

Labios para sentir...       Labios para conjugar...        Labios para crear...

Labios de Penélope , se define en función de la tesis de las dobles lecturas que implican los dos términos que acotan el título.

El primero:
Labios: como espacio del pronunciarse, del decir...
Labios: como lugar del placer, del deseo...

El segundo:
La relectura de una figura mítica y simbólica, como es Penélope.

En Labios de Penélope esta dual ambigüedad define un espacio de máxima abertura para la reflexión y la acción artística actual. Es en este espacio en el que se sitúan las obras de las artistas implicadas en esta muestra.

Yolanda Herranz Pascual



Noticias de Penélope

Homero, el más grande poeta de la antigüedad clásica nos relata el que quizás sea el mito más antiguo en torno a la mujer artista: el de Penélope, la bella esposa del rey Ulises, quien durante 20 años permaneció fiel a su marido, cuando éste partió a luchar contra los troyanos.

Durante ese largo período de tiempo, numerosos pretendientes intentaron desposarla y sustituir al héroe ausente, pero la ingeniosa Penélope consiguió engañarles a todos al anunciarles que se casaría nuevamente al terminar el dosel fúnebre de Laertes, padre de Ulises; tarea nunca conclusa pues en la noche deshacía el trabajo hecho durante el día.

Penélope llevó a cabo una actividad subrepticia y en cierto sentido, subversiva, al contravenir deliberadamente lo estipulado, es decir, su obligación de tomar nuevo esposo y garantizar así la estabilidad política de su reino, Itaca. Curiosamente, para llevar a cabo su estratagema no utilizó otras armas que las que el propio orden social le había entregado: tejer primorosamente una vestidura.

Hasta muy bien entrado el siglo XX el arte de las mujeres fue el arte de Penélope, en su doble acepción de clandestino (o al menos invisible para la mayoría de la crítica y la historia del arte) y de perturbador. Ante esta situación, prorrogada por siglos, las artistas no tuvieron otra salida ¿cómo no? que tejer redes.

Los esfuerzos desarrollados por las feministas en los años 70 del pasado siglo consiguieron impulsar el conocimiento y la valoración del arte producido por mujeres, así como el análisis y la ubicación por parte de éstas de su propia creatividad. La reivindicación de un arte “femenino”, “feminista” o de “género” es un tema central de este debate cuyos límites van desde la anulación hasta la celebración de la diferencia con respecto al arte producido por hombres.

En la actualidad, vivimos uno de los períodos más intensos con respecto a la presencia de mujeres en el arte contemporáneo, coincidente con la incorporación al circuito artístico de una nueva generación de artistas mayoritariamente nacidas en los 60(“la tercera generación de mujeres con voz propia”) que asumen, desde una perspectiva crítica, el legado de sus antecesoras. La crítica feminista a la pornografía, la reivindicación de una identidad fija o la aceptación de una identidad múltiple y ficcional, la sexualidad y lo transgénerico, el cyberfeminismo, entre otros, son aspectos básicos en el debate entre feminismo y postfeminismo y tienen también su expresión en la obra de estas nuevas artistas.

Prueba de la importancia que este debate tiene dentro el arte actual es la cantidad de exposiciones que haciendo hincapié en la cuestión de la representación y la diferencia sexual se han producido en los últimos años, cuyo principal hito fue marcado, hace ya una década, por Sense and Sensibility. Women Artists and Minimalist in the Nineties, que se presentó en 1994 en el Museum of Modern Art de Nueva York, una institución que hasta entonces no se distinguía por promocionar los aspectos públicos y sociales del arte feminista ni a las mujeres artistas.

La exposición que bajo el título de Labios de Penélope, presenta C5 Colección, se inscribe dentro de esta novedosa tendencia , en tanto pretende mostrar la diversidad de lenguajes y formas expresivas con que un grupo de destacadas mujeres artistas (las españolas Ana de Matos, Ana Soler, Marina Núñez, Marta Prieto, Montse Rego y Yolanda Herranz, la belga Anne Heyvaert y la cubana Sandra Ramos) asumen hoy el reto de la creación y al mismo tiempo, evidenciar lo que de común puedan tener sus poéticas y estéticas respectivas.

Nuevamente, Penélope vuelve a ser noticia. Pero esta vez no por engañar a sus pretendientes tejiendo y destejiendo infinitamente una mentira. Cansada de esperar, nos muestra su verdad, habla, interroga, dialoga. Labios de Penélope, eternos, como ella misma.



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