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DE-CONSTRUCCIÓN


“La lógica o la dialéctica – grosso modo, la teoría y la misma ideología- están siempre muy alejadas del arte, e incluso en el lenguaje que se utiliza para explicar el arte, la definición de las palabras resulta poco fiable, los conceptos abstractos desbordan acepciones diferentes y son mucho menos claros que un trazo de pincel o una mancha de tinta.” Gao Xingjian










El primer impacto visual que provoca la obra de Carlos Maño nos conduce premeditada e irónicamente hacia un encasillamiento estilístico -próximo a lenguajes como el neo pop, el neo kitsch o el neo glamour- que se desvanece tan sólo con una segunda mirada… tras la que descubrimos el compromiso e implicación del artista con el momento actual, su interés por una narratividad fragmentada: una poética apropiacionista de imágenes descontextualizadas por el artista y que proceden tanto de magazines o revistas de moda como otras clásicas referencias a la Historia del Arte o al Cine, bajo las que subyace la sistemática utilización de nuevas tecnologías. La fotografía, las transferencias electrográficas, la televisión o el video-clip son herramientas de trabajo que permiten al artista la yuxtaposición de iconos sobre un entramado geométrico, rigurosamente calculado en la pantalla del ordenador. Se configura así una obra cuya plasticidad debemos situar allí donde los géneros se diluyen para abrirse paso la CREATIVIDAD, con mayúsculas.

Como método de aproximación iconográfica proponemos la DE-CONSTRUCCIÓN, posicionamiento filosófico de Jacques Derrida y término que, lejos de evocar la acción de destruir, formula el descubrimiento de estructuras, composición y lectura de códigos que nos conducen al análisis de la DIFERENCIA. Entendemos ésta como un modo de separar las imágenes de su identidad, del origen y que, de nuevo, nos sitúa en la de-construcción de oposiciones seculares entre naturaleza/cultura, presencia/ausencia, sujeto/objeto inteligente/sensible.... relaciones presentes en el trabajo de Carlos Maño.

Referencias macro y microhistóricas
El debate sobre la marginalidad de la pintura se ha convertido en centro neurálgico del arte actual, leiv motif de grandes citas, bienales, ferias y muestras como: Urgent Painting en el Museo de Arte Moderno de la Ville de Paris o Cher Peintre... Lieber Maler... Dear Painter... en el Centre Georges Pompidou, en la Kunsthalle de Viena y en la Schirn Kunsthalle de Frankfurt, que plantean cómo la reivindicación de la pintura figurativa no significa necesariamente una vuelta al orden ni mucho menos un repliegue a formas tradicionales de representación mimética. De hecho, los artistas seleccionados optan -como punto de partida- por la representación de la figura humana: personajes que no son tomados de modelos reales sino de la fotografía, el cine, la prensa, cánones de la historia del arte o personajes ficticios, basados en códigos visuales y sociales ya existentes.

En la actualidad, la Saatchi Gallery de Londres, apartándose del arte conceptual defendido a lo largo de su brillante trayectoria, celebra su vigésimo aniversario con la exposición The triumph of Painting, d edicada a seis consagrados creadores europeos: Peter Doig, Marlene Dumas, Luc Tuymans, Joerg Immendorff, Martin Kippenberger y Hermann Nitsch. Siguiendo esta estela, Sky Shout.La pintura después de la pintura, comisariada por David Barro en el Auditorio de Galicia, incide sobre la contaminación del legado pictórico en manifestaciones artísticas como fotografía o videoarte, discurso teórico siempre en paralelo a la trasgresión de los límites de la propia pintura o la utilización de nuevos soportes y métodos que implican la expansión de un género que recobra día a día la vitalidad perdida.

En este contexto se sitúa la exposición De-construcción del artista Carlos Maño para la galería de arte C5 colección cuya obra -quizás sin saberlo, y probablemente, incluso sin intuirlo- cuenta con un importante referente en los desnudos que Francis Picabia pintaba -contra corriente- a principios de los años cuarenta y que han sido recuperados para el imaginario contemporáneo gracias a la exposición Cher peintre, anteriormente aludida. Su papel de precursor está sobradamente justificado por la utilización de los mass media como fuente de información, el lenguaje kitsch o una iconografía construida a partir de fotografías en blanco/negro y seleccionadas de revistas eróticas como MonParis o Paris Magazín; inicio, a su vez, de toda una serie de publicaciones que se propagan -como símbolos de una nueva clase media emergente- después de la Segunda Guerra Mundial y que popularizan, gracias a sus numerosas ilustraciones, la estética del glamour y los mitos cinematográficos.

En los años sesenta y desde el otro lado del Atlántico, Sigmar Polke, reivindica el vanguardismo picabiano al rechazar la pintura tradicional, incorporando a su obra todo tipo de pigmentos y collages…, estela a la que, en el ocaso del pasado milenio, se integra Carlos Maño aunque añadiendo al anterior discurso las enormes posibilidades creativas que proporcionan las nuevas tecnologías. Al igual que Glenn Brown, Peter Doig o Neo Rauch, este artista manipula las imágenes tomadas de su “banco de datos visual” y procedencias tan distintas como la fotografía, el cine, publicaciones periódicas o televisión.

La digitalización de imágenes, tratadas a través del software, son fragmentadas y modificadas, es decir, re-creadas por Carlos Maño, para eliminar a continuación todo rastro de color ya que es éste, junto a las múltiples superposiciones cromáticas, transparencias y veladuras, los pilares básicos de una elaborada técnica que comienza con la preparación del lienzo transformado visualmente en soporte próximo a la textura del papel. En esta fase el artista trabaja en horizontal, como Jackson Pollock, y como él imprime en sus fondos toda la gestualidad del “Action Painting” para ir delimitando, al mismo tiempo, una compleja estructura -cuyos efectos visuales han sido previamente definidos en la pantalla el ordenador- que se convertirá en composición que servirá de soporte a las imágenes. Finalmente, incorpora cintas metálicas de termo-impresión que tienen como objetivo reforzar el contraste de los complementarios: pretexto para enriquecer un discurso perceptivo ecléctico y manierista. Expresionismo abstracto, constructivismo, pop, kistch o glamour... no son más que vocablos utilizados para configurar un elaborado lenguaje a través del que Carlos Maño nos comunica su CREATIVIDAD y DIFERENCIA.

Con la exposición DE-CONSTRUCCIÓN el artista nos brinda, además, la oportunidad de descubrir, aunque sea tímidamente, alguna de las fases de un proceso creativo; privilegio, limitado habitualmente a colegas, críticos, galeristas o coleccionistas.

Concha Fontenla



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