| “La lógica o la dialéctica – grosso modo, la teoría y la misma ideología- están siempre muy alejadas del arte, e incluso en el lenguaje que se utiliza para explicar el arte, la definición de las palabras resulta poco fiable, los conceptos abstractos desbordan acepciones diferentes y son mucho menos claros que un trazo de pincel o una mancha de tinta.” Gao Xingjian |
Como método de aproximación iconográfica proponemos la DE-CONSTRUCCIÓN, posicionamiento filosófico de Jacques Derrida y término que, lejos de evocar la acción de destruir, formula el descubrimiento de estructuras, composición y lectura de códigos que nos conducen al análisis de la DIFERENCIA. Entendemos ésta como un modo de separar las imágenes de su identidad, del origen y que, de nuevo, nos sitúa en la de-construcción de oposiciones seculares entre naturaleza/cultura, presencia/ausencia, sujeto/objeto inteligente/sensible.... relaciones presentes en el trabajo de Carlos Maño.
Referencias macro y microhistóricasEn la actualidad, la Saatchi Gallery de Londres, apartándose del arte conceptual defendido a lo largo de su brillante trayectoria, celebra su vigésimo aniversario con la exposición The triumph of Painting, d edicada a seis consagrados creadores europeos: Peter Doig, Marlene Dumas, Luc Tuymans, Joerg Immendorff, Martin Kippenberger y Hermann Nitsch. Siguiendo esta estela, Sky Shout.La pintura después de la pintura, comisariada por David Barro en el Auditorio de Galicia, incide sobre la contaminación del legado pictórico en manifestaciones artísticas como fotografía o videoarte, discurso teórico siempre en paralelo a la trasgresión de los límites de la propia pintura o la utilización de nuevos soportes y métodos que implican la expansión de un género que recobra día a día la vitalidad perdida.
En este contexto se sitúa la exposición De-construcción del artista Carlos Maño para la galería de arte C5 colección cuya obra -quizás sin saberlo, y probablemente, incluso sin intuirlo- cuenta con un importante referente en los desnudos que Francis Picabia pintaba -contra corriente- a principios de los años cuarenta y que han sido recuperados para el imaginario contemporáneo gracias a la exposición Cher peintre, anteriormente aludida. Su papel de precursor está sobradamente justificado por la utilización de los mass media como fuente de información, el lenguaje kitsch o una iconografía construida a partir de fotografías en blanco/negro y seleccionadas de revistas eróticas como MonParis o Paris Magazín; inicio, a su vez, de toda una serie de publicaciones que se propagan -como símbolos de una nueva clase media emergente- después de la Segunda Guerra Mundial y que popularizan, gracias a sus numerosas ilustraciones, la estética del glamour y los mitos cinematográficos.
En los años sesenta y desde el otro lado del Atlántico, Sigmar Polke, reivindica el vanguardismo picabiano al rechazar la pintura tradicional, incorporando a su obra todo tipo de pigmentos y collages…, estela a la que, en el ocaso del pasado milenio, se integra Carlos Maño aunque añadiendo al anterior discurso las enormes posibilidades creativas que proporcionan las nuevas tecnologías. Al igual que Glenn Brown, Peter Doig o Neo Rauch, este artista manipula las imágenes tomadas de su “banco de datos visual” y procedencias tan distintas como la fotografía, el cine, publicaciones periódicas o televisión.
La digitalización de imágenes, tratadas a través del software, son fragmentadas y modificadas, es decir, re-creadas por Carlos Maño, para eliminar a continuación todo rastro de color ya que es éste, junto a las múltiples superposiciones cromáticas, transparencias y veladuras, los pilares básicos de una elaborada técnica que comienza con la preparación del lienzo transformado visualmente en soporte próximo a la textura del papel. En esta fase el artista trabaja en horizontal, como Jackson Pollock, y como él imprime en sus fondos toda la gestualidad del “Action Painting” para ir delimitando, al mismo tiempo, una compleja estructura -cuyos efectos visuales han sido previamente definidos en la pantalla el ordenador- que se convertirá en composición que servirá de soporte a las imágenes. Finalmente, incorpora cintas metálicas de termo-impresión que tienen como objetivo reforzar el contraste de los complementarios: pretexto para enriquecer un discurso perceptivo ecléctico y manierista. Expresionismo abstracto, constructivismo, pop, kistch o glamour... no son más que vocablos utilizados para configurar un elaborado lenguaje a través del que Carlos Maño nos comunica su CREATIVIDAD y DIFERENCIA.
Con la exposición DE-CONSTRUCCIÓN el artista nos brinda, además, la oportunidad de descubrir, aunque sea tímidamente, alguna de las fases de un proceso creativo; privilegio, limitado habitualmente a colegas, críticos, galeristas o coleccionistas.
Concha Fontenla