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2046. serie Air Click

Mi forma de mirar está marcada e íntimamente ligada a la estética audiovisual, en especial al cine. 2046 es un guiño a la abrumadora belleza de la trilogía del director chino Wong Kar-Wai: Days of bening wild, In the mood for love y 2046. La exposición se puede visitar entre el 9 de septiembre y el 5 de noviembre, en C5 colección de Santiago de Compostela. La creación en “serie” es otra connotación de mi trabajo. Como Thomas Ruff, entiendo que el proceso creativo debe desarrollarse en el tiempo... no concibo trabajos aislados ya que en su evolución consigo desvelar misterios iniciales. En esta ocasión, se trata de la serie Air Click, que toma su nombre del compresor que utilizo como herramienta para producir las piezas .

La serie tiene dos vertientes. La primera formada por acabados absolutamente románticos no muy lejanos a aquellos paisajes de Caspar David Friedrich. Por citar algo más actual, las piezas llenas de color de Herbert Brandl. Pintura romántica. Alemana. La segunda de un carácter más caligráfico, a modo de esos dibujos que hacemos inconscientemente cuando hablamos por teléfono en los márgenes de las agendas. Tachones, garabatos, ralladuras, elementos que no llegan a la categoría del dibujo más ortodoxo. Siempre me ha interesado lo secundario, lo poco importante, las notas de los libros, los apéndices, los bordes de las fotos, lo que no se ve, lo fuera de campo, lo negro y oscuro, de lo que no se habla, lo desenfocado y borroso, lo poco claro…

Pinto gracias a una pistola; es decir, simulo lo que sería un spray. Un spray industrial: técnica de producción que caracteriza de forma extraordinariamente radical la pintura que genera. Acabados posiblemente reproducibles. Pintura limpia, contundente; en ocasiones, abrumadoramente sencilla. Dando la sensación de querer transgredir los márgenes del lienzo. Este es el espacio indefinido y poco claro que me permite reflexionar sobre los límites y fronteras de los medios... en este caso, los límites de la pintura... Tengo en la retina las apropiaciones arquitectónicas de Katherina Grosse.

Este método de trabajo, al igual que una cadena de producción de automóviles, necesita de una absoluta precisión en su ejecución ya que el más mínimo error queda grabado, sin posibilidad alguna de simulación o maquillaje. Cada aplicación adopta la claridad de un trazo final. Nunca plasmo las ideas en bocetos ya que, como apuntaba Susan Sontag, tengo una fe ciega en que el “incidente afortunado” me aporte la ansiada frescura y autenticidad.

Carlos Maciá
Julio 2005



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