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Bajo el agua
Juan-Ramón Barbancho

La creación de esta obra es un trabajo de conjunto, no un trabajo aislado, en el que influyen el azar, la reflexión de Ángela Lergo sobre el objeto creado, el diálogo con el material y el espacio y la relación de su estructura con otras estructuras. Hay una primera intención de presentar al hombre en la naturaleza -y en este caso la naturaleza del agua- buscando una conexión con el exterior. En la elección de los materiales hay un deseo de enfrentar lo elaborado con lo dado, lo natural con lo artificial. Lo básico del caucho y lo elaborado de las piezas luminosas de neón y las planchas de látex donde se crean los juegos de luz para simular el agua que salta y se refleja en el aire y en la pared creando un espacio envolvente. La sal y el video, donde una vez más vuelva a aparecer el agua.

Bajo el agua se encuentra el suelo y bajo el agua se encuentra nuestro reflejo cuando nos miramos en él. Casi como si de la historia de Narciso se tratara, el agua nos devuelve nuestra propia imagen. Bajo el agua se encuentran simuladamente la mayor parte del cuerpo de sus esculturas, también sumergidas algunas en sal, que recuerda esa agua. A la vez, obras como Nadador y Carlota, se enfrentan a sí mismas, a su propia imagen. Nuevamente nos encontramos con la referencia a Narciso, con nuestro reflejo. Las piezas enfrentadas buscan esta situación. En cambio, los hombres parcialmente sumergidos en bidones establecen un diálogo, se miran y miran sus propias manos. El joven que surge del agua ayudado por el neumático cierra los ojos seguro de su salvación.

Ángela Lergo siempre ha utilizado el cuerpo -propio o extraño- en múltiples acciones y performances y es el referente inequívoco de su escultura. “Mi cuerpo y mi obra son partes de mí. Dos partes que en este caso entran en contacto, se intercomunican, se hacen sólo una. Mi cuerpo y mi mente están al servicio de la obra,  como mis pies están al  servicio de mi intención de caminar. Son medio y soporte. Cada célula de mi cuerpo pretende expresar la idea final y la mente se ocupa de dirigir la orquesta.

El cuerpo es el que expresa, el que cuenta algo, el que siente y hace sentir. El solo hecho de utilizarlo en una obra, de colocarlo delante de un espectador, lo está convirtiendo en parte de tu propuesta, independientemente de cual sea tu intención final y esto es válido tanto en  la performance como en la escultura”. 

Reflejos
Jesús Pastor

“Entiendo el espacio arquitectónico como espacio vivido, no sólo como la definición de una porción espacial delimitada por paredes. Cuando me planteo una exposición suelo estudiar el espacio minuciosamente, porque tiene en sí mismo un contenido significativo y porque entro de él van a ser colocadas unas piezas que tienen que establecer diálogos entre ellas y con el espacio. Siempre me planteo una exposición como un todo, de ahí que a veces tenga la necesidad de estudiarla en una maqueta. Las mismas piezas, en otros espacios viven de manera muy diferente. Ambas entidades, espacio expositivo y obra, podrían ser consideradas barrocas, en sus vueltas sobre sí mismas, en sus pliegues, en sus hendiduras.

…La cuestión del plano del dibujo y de la pintura es algo que siempre me ha interesado. Desde mis inicios, al utilizar ciertos aspectos tecnológicos y trabajar un plano opaco, completamente negro, con herramientas de lo que entonces llamaban nuevas tecnologías comprendí que debajo de la negación, del negro, del plano negro, existía una estructura formal que sustentaba esa negación de la imagen y de la representación. Debajo De lo que teóricamente se negaba como imagen, del negro puro, existía toda una suerte de posibilidades de generación de imagen. Con posterioridad, trabajé en mármol y en aluminio, y también con viruta metálica, y con la luz y la sombra básicamente; en este tiempo, mi trabajo se centró, en una medida importante, en encontrar las relaciones que podían existir entre el plano sustento (el plano material de la imagen), el lugar detrás de ese plano, que podía ser físico o intuido, y la relación de la imagen antes del plano, que podía ver material o inmaterial. Este interés sobre el plano se inscribe paralelamente a una reflexión, a una indagación fuertemente intensa y crítica sobre la razón de ser del grabado y sus posibilidades, encontrado en ella una gran cantidad de sugerencias que me permitieron desarrollar también un buen número de obras en ese tiempo.  

…Lewis Carrol Tituló Alicia debajo de la tierra el primer manuscrito del libro y cuando se editó se transformó en el conocido Alicia en el país de las maravillas. El libro de Alicia… acontece más allá del espejo, todos los acontecimientos ocurren detrás del espejo, pasando el espejo debajo de la tierra, dentro del árbol, por eso, cuando leemos Alicia… sabemos que estamos en un mundo inventado, en un mundo al revés, en un mundo paradójico. Pero cuando leo Silvia y Bruno, hasta que está adelantada la lectura no percibo claramente de lo que está ocurriendo, pueda ocurrir o no, pues no responde al mundo real; la pregunta, entones, es: ¿dónde está ocurriendo Silvia y Bruno sucede en el plano del espejo; no está delante, como el mundo real, aunque sea paradójico; tampoco detrás, en profundidad, como Alicia…: ocurre en el plano del espejo, de representación aparente. El espejo parece que refleja el mundo real, pero en verdad lo que ocurre es un acontecimiento en un plano En el plano del dibujo no ya como plano físico, ni siquiera como plano a través del cual vemos otra cosa o simplemente vemos, sino que es un plano reflejo. Silvia y Bruno precisamente sucede en ese punto. Como esta exposición, que sucede en el plano del reflejo, en el plano del azogue.”  

La exposición tiene la fotografía por lenguaje, pero la clave reside en una pieza casi desplazada, de esquina, con cristal por materia…

Existe una relación entre las fotografías y esa pieza de cristal, pero no es de ilustración: no de fotografía la pieza y se exponen los resultados. La diferencia es sutil pero fundamental y trascendente para esta exposición. Si uno ve la pieza de cristal comprueba que son láminas casi dibujadas, láminas de cristal templado de 19 mm de espesor, de forma triangular, colocadas en una esquina, y cada lámina tiene un dibujo, no encima del cristal: es una forma mate que aparece como consecuencia de sustraer material al cristal. Es de una for4ma de dibujo sobre el cristal pero sin añadir elementos del dibujo como podrían ser lápiz, pintura, acuarela gouache…

Las láminas de cristal están acumuladas, unas encima de otras como si del plegado de un papel dibujado se tratara. La disposición, materialidad y grosor de las láminas al ser acumuladas (plegadas), nos invita a acercarnos y percibir el espesor como una sensación capaz de crear un espacio virtual de enorme sugerencia y sin referencias de medida, porque el espesor ocupa todo el campo visual y varía con el movimiento. Se produce la transmutación del espacio plano de representación al espacio-sensación del espesor de una lámina-hoja: es el final del recorrido, iniciado en un plano de dibujo transparente (cristal), que ha pasado por la sensación del espesor que es recuperado al plano de representación, pero ya de la única manera posible, como fotografía. La fotografía es el resultado final y necesario en un camino de reflexión, no es un recurso documental.


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