RENÉ PEÑA   ·   obras  ·   textos  ·  cv


René Peña se incorpora al mundo fotográfico a finales de 1980, iniciando su trayectoria con fotografías de interiores y situaciones domésticas de su Cuba natal para adentrarse después en su propio cuerpo con temas como la negritud, la ambigüedad sexual y la influencia del consumismo o el mercado. Concibe series a partir de un examen conceptual, formal y estructuralmente diferentes a todos los parámetros establecidos hasta entonces, pasando del expresionismo al homoerotismo, con fuertes elementos místicos, tendencias de experimentos plásticos y cierta escenificación teatral . “El hecho de lidiar constantemente con mi propia imagen (¿autorretrato no significa que esté interesado en desarrollar mi obra desde una perspectiva egocéntrica o narcisista. En mi caso, un ejercicio inicial de autorreconocimiento me ha preparado para, en determinado momento, poner a un lado aquellos aspectos de la personalidad que nos caracterizan a todos como seres individuales, e incursionar en el espacio de la nulidad personal. Aunque todos tenemos rasgos que nos distinguen y diferencian, es en esa zona donde permanecemos la mayor parte del tiempo, y de aquí he decidido extraer material que les mostraré en aquellos momentos en que creemos tener opinión propia. Por eso Anulaciones propone una versión fragmentada de mi cuerpo, de tal manera que cualquiera puede identificar pedazos humanos comunes a todo mortal. Acerca del medio que utilizo para realizar mi trabajo, la fotografía, pudiera decir que siempre supe que era una vía capaz de soportar ideas, más tarde entendí su función ideológica, ahora sé que es una herramienta perfecta y contundente .”

En los fragmentos de piel que René Peña fotografía se pueden apreciar todo tipo de códigos, marcas de identidad, cartografías que, en definitiva, describen minuciosamente cada uno de los capítulos de su historia. Y lo hace de un modo sumamente pictórico, con sutiles aunque contundentes referencias a sus señas de identidad.

 

Sandra Sosa Fernández

René Peña forma parte del boom alcanzado por la fotografía cubana hacia principios de los noventa. Su movida internacional acoge fundamentalmente La Habana y los Estados Unidos, luego del paroxismo público alcanzado en 1996 como integrante de la muestra El voluble rostro de la realidad. Patrocinada por la Fundación Ludwig de Cuba, esta exposición lanzaría una promoción de fotógrafos que dominarían el panorama fotográfico cubano de la última década.


René Peña se ha acogido al discurso de la diferencia, diferencia relativa a las minorías sociales y étnicas. René partió de sí mismo, de su propio cuerpo, para polemizar acerca de los estereotipos implantados por una tradición de pensamiento blanca y occidental. Este discurso elaborado de la negritud es cuestionado por él desde la representación de un sujeto negro consciente de su exclusión y de su marginalidad. Esta diferencia será la razón para su trascendencia en la sociedad. Su fotografía ha madurado, es síntesis, hedonismo e impacto visual, en una estética particular que tiene puntos en común con aquella de corte publicitario. Sus últimas series, White things y Public Duty, consolidaron una constante: las relaciones entre los sujetos, los objetos, y de ambos con su status social. Con ellas el artista traspasó el plano de la racialidad para adscribirse a los tiempos de una contemporaneidad transfigurada por el consumo y la competencia. White things, trastocó los puntos de referencia: los sujetos devenían en objetos, y los objetos en sujetos. Public Duty fue más allá: el objeto solo verificó la existencia de un sujeto previo, con gustos y hábitos preconcebidos, construidos y manipulados por el consumo.




subir