
La galería asume un papel activo en el proceso de producción y difusión de la obra de arte: C5 se convierte en Factoría, que lejos de reformular la propuesta inicial la amplía a través de dos sedes, de más de 1.250 metros cuadrados cada una, en las ciudades de Santiago de Compostela y La Habana, refrendando otro de los compromisos fundacionales de la galería: su apuesta por los diálogos iberoamericanos, que ha concitado a lo más destacado de la escena artística latinoamericana y a las voces predominantes en el panorama creativo español y portugués, a través de diversos proyectos a uno y otro lado del Atlántico.
Factoría retoma, por tanto, la vocación original de C5, a la que dota de una infraestructura material y humana capaz de concretar el intenso programa artístico de la galería. Material, por la amplitud de las dos nuevas sedes, su inserción en el corazón de los cascos históricos de sus respectivas ciudades y sus posibilidades para intervenir de manera directa el espacio urbano; humana, porque se incorpora al proyecto Claudia Giannetti, coordinando un nuevo servicio ofrecido por la galería: consultoría integral para colecciones públicas y privadas en la adquisición de obras en soporte digital así como new media art.
En Factoría se consolidan las directrices de C5 colección, estableciendo departamentos de trabajo autónomos, pero interconectados: diseño, mobiliario, edición, objeto, performance, vídeo, experimentación sonora… Las nuevas sedes se distribuyen espacialmente en áreas coordinadas conceptual y estéticamente, de manera que el coleccionista percibe un discurso cohesionado pero multifacético, una propuesta intergeneracional e intercultural aglutinada en torno a puntos de contacto y a la multiplicidad de formas que es susceptible de adoptar. Es importante, por tanto, entender que Factoría hace hincapié en la transversalidad de los procesos creativos, la falta de prejuicios en lo que se refiere a los soportes estéticos y la importancia de integrar la producción de los artistas emergentes en el proyecto plástico de los consolidados.
En un contexto económico global definido por la multiplicación y reformulación de flujos financieros, Factoría propone ampliar y diversificar la labor galerística, incluso en una época de crisis. La transformación de C5 en Factoría supone su conversión en una entidad que ofrece nuevas vías para la producción y difusión del arte, atendiendo a la necesidad de flexibilizarla al tiempo que se optimizan los recursos disponibles. Factoría asimila las nuevas perspectivas derivadas de un contexto determinado por la reproducción digital, las obras de carácter procesual, la bidireccionalidad en la relación artista-espectador y la proliferación de propuestas colectivas; se adapta a un nuevo medio.
De manera simbólica, con la exposición De C5 a Factoría el nuevo espacio toma el relevo de la antigua galería, renovando su apuesta. Graciela Sacco y Antía Moure representan a dos generaciones de artistas y reflejan la unión entre Europa y Latinoamérica, sus respectivas regiones de origen, uniendo estética y físicamente los edificios de C5, en Travesa da Universidade, y Factoría, en el número 9 de la Rúa da Conga, a través de un happening y de una elocuente intervención que modifica, mediante dispositivos lumínicos y audiovisuales, el espacio urbano que las separa. Se trata de corroborar el espíritu emancipador de la obra de Haring, su antípoda estético, con el que sin embargo comparten una propuesta: aglutinar en la praxis creativa la vitalidad polisémica de la vida urbana contemporánea, que el artista debe intervenir y modificar para proponer realidades posibles, para edificar nuevas sensibilidades.